Las grasas buenas

Siempre se nos ha dicho que no hay que comer grasas en el caso de que queramos perder peso pero la realidad es que esto no es así, hay grasas que son necesarias para quemar más grasa y hay distintos tipos de grasas, unas que se eliminan o se convierten en energía de forma natural mientras que otras se quedan en nuestro cuerpo y son difíciles de eliminar, estas son las malas.

Si dejáramos de comer las grasas buenas nos sentiríamos cansadas todo el día, probablemente de mal humor, a la larga tendríamos problemas de salud y todo se complicaría. Las grasas son necesarias para nuestro organismo y son una excelente fuente de energía, eso sí, las buenas.

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En primer lugar decir que las grasas se almacenan y sólo se elimina con el ejercicio por lo que es muy importante establecerse unas pautas de ejercicio para la semana ya que de esta forma eliminamos la grasa y la convertimos en energía.

Y ahora te explicamos cuáles son las grasas buenas, aquellas que debes incluir en tu dieta y la malas, las que debes evitar a toda costa

Las buenas

Omega-3

El omega-3 que en ocasiones vemos anunciado en distintos productos en la televisión se trata de una grasa natural que reduce el riesgo de ataques al corazón, ayuda a la depresión y cólicos menstruales, entre muchas otras cosas. Si quieres tener un pelo fuerte y una piel suave, el omega-3 te ayuda a conseguirlo.

Los alimentos que más omega-3 contienen son los pescados grasos como el salmón salvaje, las sardinas y el atún, la linaza y las nueces, que a mi particularmente me encantan.

Las grasas monoinsaturadas también están en el grupo de las buenas porque ayudan a bajar los niveles de colesterol. Este tipo de grasas se encuentran en productos como el aceite de oliva, las olivas, las almendras y el aguacate, entre otros.

El tercer grupo de grasas buenas lo constituyen las polinsaturadas que contienen omega-6 como el maíz, las semillas de girasol y el atún en agua.

Las malas son las saturadas, aquellas que encuentras en la bollería industrial y en numerosos productos enlatados. Este tipo suben los niveles de colesterol haciendo las arterias se obstruyan.

Para evitar las malas debes evitar las carnes muy grasas, la mantequilla, la margarina y los helados, entre otros.

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Y las que son todavía peor, las muy malas son las trans. Este tipo se suele encontrar en la comida procesada, aquella que compramos enlatada y que parece que nunca va a caducar. Activan el colesterol, saturan las arterias e inflaman todo el cuerpo, disparando problemas como la diabetes.

Las muy malas se encuentra en los alimentos muy fritos como las papas, los aros de cebolla, los donuts, la bollería industrial, los dulces, galletas, magdalenas…